¿Resistirse o adaptarse?
Cotidianamente los seres humanos actúan dentro un sistema al cual pertenecen, a través de sus técnicas producen un efecto de ida y vuelta entre ellos mismos y los objetos que manipulan. Así la técnica es definida como la acción que impacta sobre un objeto produciendo un feedback entre el objeto y el actor. Sin embargo, la revelación tecnológica esta vinculada de modo unidireccional, la cual origina la brecha que separa a los dominadores de sus dominados. De este modo, las sociedades que están organizadas bajo la tecnología poseen un poder tecnológico y social, que afectan al hombre y a la naturaleza. Pero quienes son excluidos buscan rediseñar la tecnología para que abarque sus intereses y preocupaciones, pero para eso es necesario que la teoría crítica interprete el mundo analizándolo desde diversas perspectivas para generar un futuro con menos brechas sociales.
La teoría de la instrumentalización sostiene que la tecnología debe ser analizada desde su relación funcional con la realidad, y su diseño e implementación. Lo primero implica descontextualizar los objetos para analizarlos y manipularlos a distancia, los objetos son simplificados para ser incorporados a un mecanismo. Mientras que lo segundo consiste en integrar los objetos simplificados a un entorno social o natural, mecanismos y sistemas existentes con diversas constricciones sociales. Por otro lado, la autonomía operativa es el control que orienta el desarrollo técnico hacia la pérdida de poder de los trabajadores y a la masificación del público; permitiendo al propietario o representante tomar decisiones omitiendo los intereses de sus subordinados. Mientras que la tecnocracia es lo que les permite a los propietarios reproducir las condiciones de su supremacía en cada tecnología que comandan.
Es así como la teoría de Marx acerca del modo de producción capitalista, esta vinculada con el poder tecnocrático, ya que el capitalista se distingue por el control de las condiciones de trabajo. Esto afecta a toda la sociedad porque se difunden técnicas de gerenciamiento, de organización y tipos de tecnología que la ser aplicadas al sector privado son traspoladas al público. Además la tecnocracia se protege de las presiones públicas, ignorando valores y necesidades que impiden su reproducción y perpetuación, afectando no sólo a los seres humanos y a la naturaleza, sino también a la tecnología, ya que esta última es indiferente en función a los fines humanos en general.
Sin embargo, la democratización de la tecnología tiene como meta privilegiar valores que fueron excluidos e incorporarlos en las nuevas configuraciones técnicas. Esto implica destruir la ilusión de trascendencia, difundir el conocimiento, representar intereses ampliamente y constituir una alianza de actores democráticamente. Sólo así se editarían los efectos destructivos de la tecnología sobre el medio ambiente y los seres humanos. Aunque las resistencias son temporarias y con un alcance limitado por la posición de los individuos en el sistema, estas pueden afectar en el diseño y la configuración futura de los sistemas y sus productos.
Cabe destacar que el sujeto terminal es definido como un monstruo asocial, a pesar de la existencia de una interacción online, ya que las computadoras son en realidad un medio de comunicación, a pesar de ello, actualmente se considera a la educación online como un nuevo tipo de práctica comunicativa. De esta manera, la computadora convierte a la persona en un “usuario”, descontextualizándolo de su cuerpo y comunidad, a su vez, le revela un mundo simplificado y del consumo.
El progreso optimista:
Los argumentos que se han debatido sobre la tecnología han llegado a cubrir el lugar político que hasta hace poco lo ocupaban los discursos relacionados al orden social, económico o moral de las sociedades. De este modo, la irrupción de la sociedad de la información se fue transformando en una opinión corriente adquiriendo su sentido último en la autorreproducción del sistema mediático donde la comunicación es entendida como la razón que explica la existencia de los entes. En consecuencia, en la sociedad de la información el saber es un “saber de lo que se sabe”, porque todo ya está convertido en información. Mientras que en la sociedad mercantil todo se reduce a un “equivalente general”: el dinero, en la “sociedad de la información “el propio dinero se vuelve un “dato” más, que circula a través de un flujo imparable e infinito.
Las ideologías (formas simbólicas que construyen una visión del mundo) solían disputar interpretaciones del mundo para afirmar ciertas formas de poder. No sólo construían una versión de la historia pasada sino que además destacaban los datos por los cuales el futuro debía transcurrir por un camino determinado marcado por un necesario progreso, el cual se encontraba en la raíz de cualquier forma de optimismo social. La técnica, en este sentido, aparecía como el instrumento privilegiado para sustentar el optimismo, y detrás de ella la razón humana.
or otra parte, el pensar técnico se volvió una ideología dominante admitiendo la posibilidad de reflexionar con más claridad sobre la ideología de la técnica para la cual cada cosa es reemplazable puesto que sólo interesa en cuanto a su consumo. La tecnología se presenta como transparencia construyendo su propia historia, que aparece como una sucesión de triunfos del hombre sobre lo que lo rodea. El optimismo que atraviesa la tecnología se despreocupa de la verdad que la técnica moderna establece sobre el mundo: la ideología convoca al optimismo, a la vez que se enraíza en una doble convicción: el hombre, a través del progreso, tiene un camino ya trazado en el mundo y la tecnología es la cifra que le permite conducirse por ese camino. En el límite, la tecnología es el medio en el que los seres humanos se constituyen como tales.
En consecuencia, cuando la ideología de la técnica proclama su identificación con la realidad afirma el hecho de que esa realidad es, a su vez, una construcción derivada de la visión del mundo del pensar tecnológico. No es extraño que tienda al optimismo. Pero ese optimismo se vuelve una categoría inútil pues deja a un lado, la posibilidad de pensar otro mundo no marcado por el “pensar técnico”. Optimismo, progreso y tecnología conforman una tríada inescindible. El Progreso convoca una fuerte connotación de deseable y aventura un destino de justicia y bienestar crecientes en el que la tecnología cumple el más destacado papel como motor del crecimiento económico y como garante de una existencia humana más confortable. El optimismo es posible porque hay posibilidad de progreso.
La tecnología a través del tiempo:
Es por eso que existe una doble visión, en la que los historiadores tradicionales considera a los productos de la tecnología como el resultado de invenciones y técnicas previas, considerando que los viejos inventos esta vinculados a los posteriores, deacuerdo a una ley natural. Por otra parte, los nuevos historiadores establecen que la tecnología suele servir a fines funcionales y también a intereses económicos, políticos y culturales. Así la ideología de la modernidad plantea que la tecnología es ciencia aplicada y esta subordinada a satisfacer científicamente los objetivos económicos de las industrias.
El modelo de reemplazo lineal de tecnologías es sustituido por modelos evolutivos. Si bien los procesos están condicionados por razones de tipo técnicas de eficacia y económica de productividad, las razones políticas, estéticas también inciden en la modelacion y configuración tecnológica. Los nuevos teóricos evolucionistas destacan la pluralidad presente en la invención, donde los sistemas tecnológicos poseen varios inventores como consecuencia de la suma de microinventos.
En la base de la investigación y desarrollo de la tecnología existe un intrincado entramado social, ya que quienes participan de los procesos de desarrollo tecnológico son las empresas privadas, las agencias gubernamentales, los usuarios y profesionales con estrategias que se basan en sus poderes. Esto demuestra la existencia de una interdependencia entre la tecnología y la sociedad actual. De esta manera los espacios públicos y privados, las formas de identidad y comunidad, los géneros textuales y la creación de nuevos acoplamientos entre el hombre y la maquina se redefinen.